jueves, 10 de marzo de 2016

Autorretrato de Alberto Durero

Autorretrato de Alberto Durero de 1498, con unas dimensiones de 52 cm x 41 cm, Museo del Prado en Madrid _ España

Pintor y grabador alemán. Hijo de un orfebre procedente de Hungría que había emigrado a la ciudad imperial de Núremberg en 1455, donde se estableció y casó en 1467. Este origen familiar, así como el ambiente cultural y artístico de Núremberg, explican lo precoz de la vocación artística de Durero.


Durero se retrata como un gentiluomo, vestido con tonos claros y con sus mejores galas. Lleva jubón abierto blanco y negro y gorra con borla de listas en los mismos colores, camisa con una cenefa bordada en oro, y cordón de seda con cabos azules y blancos sujetando una capa parda colocada sobre el hombro derecho. El pintor cubre las manos con las que trabaja con guantes grises de cabritilla, propios de un alto estatus social, con la intención de elevarse de artesano a artista y situar la pintura entre las artes liberales, como en Italia. Aparece en el interior de una estancia comunicada con el exterior por la ventana abierta en la pared del fondo.

Autorretrato de Durero, de 1500 en Pinacoteca Antiguo de Múnich

Durero incorpora la monumentalidad italiana en las verticales y horizontales con que ordena el marco de la ventana, presentes también en la pose que repite la forma en L de aquél en el busto, apoyado firmemente en el brazo que descansa en el antepecho. Y tampoco olvida algo que es propio de sus retratos, realizados con una precisión minuciosa: el dominio psicológico, patente en el contraste entre el carácter sensual de sus facciones y su mirada fría y penetrante. La satisfacción de su propia capacidad artística se comprueba en la inscripción del alfeizar de la ventana, escrita en alemán: 1498, lo pinté según mi figura. Tenía yo veintiséis años Albrecht Dürer.

Autorretrato de Durrero de 1493 en Museo de Louvre, París

En 1636 el Ayuntamiento de Nüremberg regaló esta tabla y un retrato del padre de Durero a Carlos I de Inglaterra, en cuya almoneda la compró David Murray, quien la vendió al embajador español Alonso de Cárdenas para don Luis de Haro, que en 1654 se la regaló a Felipe IV. Figura en el inventario del Alcázar de Madrid en 1686. Ingresó en el Real Museo en 1827.

Autorretrato de Durero con 13 años en 1484 en Albertina _Viena 

Durero se retrató en numerosas obras, tanto óleos como dibujos, el primero de ellos cuando apenas contaba con 13 años. Después vendrían obras maestras como el autorretrato del Louvre, en el que Durero se nos presenta como un artista joven, desafiante y orgulloso, imagen acentuada en el famoso autorretrato del Museo del Prado (1498), en el que se combinan el retrato y el paisaje visto a través de una ventana.

Boceto de Durero de 1491 en el Museo de Louvre 

El “Autorretrato como Ecce Homo” de Munich es la culminación de la maestría de Durero como retratista. En principio, el hecho de representarse a si mismo como Jesucristo podría interpretarse como un paso más en la tendencia de Durero a autorrepresentarse de manera orgullosa. Pero la imagen escogida por el artista es la del Ecce Homo, el hombre como interpretación del dolor y el sufrimiento. Es, en definitiva, la humanidad como símbolo y esencia del artista.










Biblografía: Enciclopedia online, Museo del Prado.

                   De la medida (Fuentes de arte)




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